Historia del Voluntariado Jesus con los niños

En diciembre de 1995 viajé a Boston E.U. por motivo de salud con mi hija Carolina. Al llegar al Boston Childrens Hospital, me llamó la atención el ver muchas señoras con unos carritos llenos de juguetes y material de diversión para los niños del hospital. En ese momento sentí que eso era precisamente lo que yo deseaba hacer, como trabajo social con mi comunidad.

Al regresar, un poco desalentada con el diagnóstico de mi hija (colitis ulcerativa), decidí buscar el lado bueno, llenarme de todas las promesas que Dios tiene para nosotros en la Biblia y servir. Pasó unos meses hasta que una amiga me dijo que ella trabajaba en el hospital y de inmediato le dije  que quería conocerlo.

Al llegar al hospital me llamó la atención muchas cosas, pero lo que realmente me llevó el aliento de mi corazón fue el área de quemados. Al entrar ahí el olor característico me impresionó, sin embargo pude vencer esta primera barrera, luego al acercarme a una niña a la que aparentemente solo le veía un brazo quemado, ella muy expresiva, me dijo ¡ hola tía! y al mover la cara vi un rostro desfigurado, jugué un poco con ella y otros niños y todos me pidieron que volviera. Al salir de allí lloré mucho, hasta que sentí que mi corazón sanaba de un dolor reciente ( el accidente con Carmen Amelia con tan solo seis meses de edad) y al levantar la cabeza pedí perdón a Dios, pues sentí que había sido muy inconforme.

Comencé a ir una vez por semana al área de quemados y cuando entraba podía sentir el cariño con el que los niños esperaban lo que yo les llevaba, pero ellos nunca podrán imaginarse lo mucho que ellos me daban.

Comencé a contar mis gratas experiencias con mis amigas y al llegar diciembre se organizó una pequeña fiesta en el Hospital para la que pedí juguetes entre mis allegados teniendo muy buena aceptación. Se organizó la fiesta y algunas me acompañaron.

En enero seguí asistiendo al hospital, pero ya con el deseo de organizar un grupo. El domingo  26 de enero de 1996 asistí a la iglesia y en la prédica de la Palabra se hablaba del ministerio de servir, de nuevo sentí ese llamado tan fuerte que al regresar a mi casa me senté con un lápiz y papel e hice la lista de las personas que invitaría para que el día siguiente nos reuniéramos en mi casa. Además de la lista, escribí los fundamentos en los que debía basarse este grupo; los cuales están vigentes actualmente.

Hubo muy buena acogida y el lunes 27 de  enero de 1996 nos reunimos por primera vez un grupo de damas; se sintió mucho entusiasmo y nos propusimos ir juntas al hospital. Este grupo haría trabajo voluntario y de ayuda. Nace la necesidad de ponerle un nombre, hubo varias propuestas, pero la escogida fue la de tía macusa "Jesús Niño" pero lo modificamos en "JESÚS CON LOS NIÑOS" y a partir de este momento se fue conformando lo que somos hoy día.

Debo destacar a Julia Herrera quien invitó a Vilsa de Paulino, quienes desde nuestro inicio han dado muestras de apoyo y constancia y han sido fuertes columnas en este edificio que aun estamos construyendo junto a la ayuda de las demás y de aun aquellas que no continuaron en el voluntariado y que en su momento aportaron su tiempo y formaron  parte importante en todo este engranaje.

Surge la necesidad de ayuda económica al ver tantas precariedades, por lo que organizamos nuestra primera actividad una tarde en el Jardín de Tía Usa en la que instituimos el eslogan de "Niños sanos ayudando a los enfermos". Fue la primera presentación pública del voluntariado en la que se unieron mas personas al grupo. Fue el inicio de las tantas actividades que hemos organizado para poder suplir las necesidades crecientes de nuestro campo de acción. Las actividades realizadas para recaudación de fondos han sido:

Tarde en el Jardín de Tia UsaDisney en SantiagoShow de IshaTarde de modas casa de Doña Carmensa de Alvarez  con el Fashion ClubTarde de modas en el Centro Español  con el Fashion Club.Sabores en Armonía 1, II, III, En el Centro EspañolBazares benéficos

A estas actividades, debo añadir el apoyo recibido por varias empresas y personas que  económicamente se han unido a esta causa.

En el mismo año que se fundo el Voluntariado, nos pusimos en contacto con la unidad de quemados Pearl F. Ort, del Hospital Luis Eduardo Aybar de Santo Domingo. Fuimos Débora de Contreras, Vilsa de Paulino y yo. Allí conocimos al Dr. Carlos de los Santos quien con su forma característica nos enseñó una unidad modelo en nuestro país. Tomamos notas y desde esa visita sentimos la necesidad de proporcionarle a nuestros niños y a Santiago un lugar como debía ser.

Fue una visita de mucho provecho, pues además de conocer este maravilloso centro, el Dr. De los Santos ha sido nuestro aliado, asesor y amigo, alguien con quien hemos contado siempre.

Mari Pili de Bermúdez, conoció a la Dra. Elena Fernández, Consultora de la Presidencia , del gobierno del Dr. Leonel Fernández con quien contactó una reunión en Santiago con el Sub- Secretario Administrativo de la Presidencia y Director del Plan social, Lic. Emilio Sosa  y los funcionarios relacionados con la salud con los que el voluntariado se reunió para explicarles que éramos un grupo que estaba unido con la finalidad de ayudar al Hospital de Niños Dr. Arturo Grullon. Esta reunión se efectuó el día 11 de septiembre de 1997.

Le expusimos en las deplorables condiciones en que se encontraba este centro asistencial y la necesidad de la construcción de una unidad para niños quemados. Ese mismo día aceptaron nuestras propuestas y le dieron muy buen crédito a nuestro grupo. Prometieron iniciar los trabajos en Enero del año siguiente. A la semana siguiente me llamó el arquitecto encargado de la obra para saber las especificaciones del área e iniciar los trabajos de planos. En este punto jugó un papel muy importante el Dr. Carlos de los Santos quien fue nuestro asesor directo.

El expresidente Leonel Fernández estuvo en una visita intima en nuestra finca de Licey  en diciembre de este mismo año donde aprovechamos para entregarle la propuesta formal de la necesidad de la unidad infantil de quemados. La remodelación del Hospital estaba pautada para iniciarse en enero de 1998.

Al transcurrir enero y varios meses después no se había iniciado la prometida remodelación por lo que aprovechamos una visita del entonces Presidente  Leonel Fernández para proponerle que visitara el hospital y que palpara la realidad del deterioro en el que nuestros niños eran atendidos. El expresidente visitó esa misma tarde el  hospital y al día siguiente salió en los titulares de los periódicos el inicio de los trabajos de reconstrucción y la construcción de la unidad infantil de quemados como un edificio nuevo  levantado en los jardines del hospital.

Finalmente se iniciaron los trabajos, a finales de 1998, muchas áreas del hospital fueron destruidas al mismo tiempo, sin mucha organización, lo que llevó al hospital a un verdadero caos y mas aun cuando penosamente los trabajos fueron suspendidos por falta de solvencia económica del gobierno.

Fue una época de mucha crisis, nos sentíamos muy mal al ver de la forma deprimente en la que eran atendidos los pacientes; hicimos denuncias de la situación, tocamos puertas, nos unimos a grupos de protestas del hospital, pero sólo el tiempo ayudó. Finalmente surgió el nuevo gobierno con estrategia de ayudar el sector salud que había estado tan olvidado en el pasado gobierno.

A Dios las gracias, las nuevas autoridades con la Dra. Thelma Rosario le dieron seguimiento a dicha remodelación y a la Unidad Infantil de Quemados. Finalmente la Unidad Infantil de Quemados fue inaugurada en abril del 2002, pero simbólicamente porque a pesar de que esta lista físicamente para funcionar, la secretaria de salud publica no ha dispuesto el nombramiento del personal y la entrega del subsidio aprobado en el presupuesto de la nación para el 2003. estamos en un intenso proceso de cabildear la apertura de este centro tan necesario para nuestro país.

Un contacto muy importante fue el conocer de la hermosa obra que realiza el Shriners Burn Hospital quienes vienen una vez por año y revisan niños con secuelas de quemaduras para cirugía reconstructiva en su hospital de Boston completamente gratis. En marzo del 2000, hicimos nuestra primera consulta con un grupo de 23 niños. Actualmente hemos enviado mas de doce niños con cirugías exitosas y tenemos una larga lista por delante.

El Voluntariado además de trabajar en quemados se ha visto en la necesidad de extender su apoyo a los tantos casos de cáncer cuyos familiares no tenían forma de hacerles frente a un costoso tratamiento de quimioterapia. Se apadrinaron muchos niños hasta que en marzo del año 2001 decidimos hacer una farmacia con una reserva permanente de medicamentos para que nuestros niños no perdieran su secuencia de tratamiento por falta de dinero. Obtenemos de los pacientes una pequeña cuota de recuperación según las posibilidades individuales. Este programa es dirigido dentro del Hospital por las Hermanas Carmelitas unidas directamente a nuestra oficina. Otro programa que refuerza éste es el Banco de Proteínas que dirige la Sra. Vilena de Stern, en el que se reúnen donaciones de latas de proteínas para mantener el balance nutricional de los niños que reciben quimioterapias y los quemados además de otros casos; este programa es complementado económicamente por el Voluntariado.

Otro programa desarrollado es el de niños ostomizados que funciona desde el año 2002 con la unificación con APACHO asociación para clínicas de heridas y ostomias, fundada por el Sr. George Mallen. Este programa provee a los niños material sanitario para las ostomias por una baja cuota de recuperación. Además de tener una enfermera entrenada en terapia ostomal que le da seguimiento a los pacientes junto a sus familiares.

El voluntariado es la primera opción de ayuda con el que cuenta los pacientes, son innumerables las ayudas directas que tenemos que cubrir como son, medicamentos, sangre, pasajes, comidas, funerales, ambulancias etc.

Hoy vemos con orgullo que el Hospital lleno de carencias de equipos hoy está totalmente equipado, aunque lamentablemente todavía falta mucho por lograr en materia de personal y  económica, básicamente por el problema político.

Hoy mas que nunca tenemos el compromiso de seguir luchando, pues hay una fuerza espiritual que nos impulsa a ello, porque cuando miramos nuestra senda vemos una mano prodigiosa que nos ha dirigido y  ha abierto tantas puertas que no tenemos forma humana de agradecer.

Es un compromiso con nuestro pueblo de hacer nuevos senderos, de provocar cambios significativos en nuestra generación que puedan beneficiar a generaciones futuras, es demostrarle el mundo que Dios no se queda con lo de nadie y que cuando podemos hacerle frente a Sus demandas Él nos respalda siempre.

Es cierto que el voluntariado nació un día, pero es también cierto que con la ayuda de Dios no morirá, porque los grandes ideales nunca terminan, nuestra agenda esta llena por muchos años y cada día tenemos la oportunidad de añadir a ella nuevos retos.

El voluntariado es un fiel testimonio de que la unión hace la fuerza y que cuando el amor y el bien  es el motor que impulsa nada ni nadie nos puede detener.